La voz, amplificador natural

La voz es una de nuestras formas de comunicación. Pero para algunos pocos elegidos es algo más: la maravillosa expresión de un arte.

La laringe es una verdadera caja de resonancia que tiene cuatro componentes anatómicos básicos: un esqueleto cartilaginoso, músculos intrínsecos, músculos extrínsecos y un revestimiento blando llamado mucosa.

La voz natural

Un par de músculos intrínsecos se extienden justo debajo y detrás de la nuez de Adán. Estos son los que forman el cuerpo de las cuerdas o pliegues vocales (término más descriptivo adoptado por los científicos desde hace 10 años) El espacio entre ellos pertenece a una parte del sistema vocal que usted habrá oído mencionar varias veces: la glotis.

Los músculos extrínsecos, también conocidos como los músculos correa del cuello, levantan y bajan el esqueleto de la laringe. Este movimiento produce un efecto acordeón que altera la tensión de los músculos intrínsecos.

La laringe tiene una tendencia natural a subir o bajar cuando aumenta o disminuye el tono de la voz. Sin embargo estos ajustes en la posición no alcanzan para efectuar un control más fino de las cuerdas vocales, esencial para la tersura de la calidad vocal. Por esta razón, los cantantes líricos generalmente usan sus músculos extrínsecos para mantener una calidad vocal uniforme. La mucosa que recubre a las cuerdas vocales es un tejido blando diferente del que cubre el resto de la laringe y el área respiratoria. Está formada por un epitelio escamoso cuya principal función es la de evitar traumatismos en las cuerdas vocales.

Además, la mucosa está conformada por cinco tipos distintos de tejidos que garantizan la suavidad de los movimientos en tijera, esenciales para emitir vibraciones sanas de las cuerdas vocales. Cuando las cuerdas vocales vibran producen solamente un sonido zumbante. Ese sonido resuena más allá del área que incluye la faringe, la lengua, el paladar, la cavidad oral y la nariz. Allí se agrega una resonancia que determina el carácter, el timbre y la calidad vocal de los sonidos tanto del habla como del canto.

La fuente de fuerza de la voz está constituida por los pulmones, la caja torácica, y los músculos abdominales, dorsales y pectorales que generan y dirigen una salida de aire controlada entre las cuerdas vocales.

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