Vitaminas y minerales que tu bebé necesita

En relación con las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono, elementos fundamentales de la nutrición, las vitaminas pueden parecer secundarias cuando, en realidad, sus efectos biológicos son esenciales: la falta de alguna vitamina durante un tiempo produce patologías específicas y perturbaciones de uno o varios procesos orgánicos.

Vitamina A

Funciona como constituyente de los pigmentos visuales, por lo que se la conoce como la vitamina de la vista. Además, conserva el tejido epitelial, ayuda al crecimiento y a evitar infecciones respiratorias.

Se encuentra en gran cantidad en los aceites de hígado de pescado (como el aceite de hígado de bacalao muy utilizado por las abuelas o tatarabuelas), y en menor proporción en la leche entera, la manteca, el queso, la zanahoria, alfalfa, berros, espárragos, espinacas, perejil, ajo, batata, repollo, manzanas, frutas y verduras de colores intensos; en hojas de mostaza, hojas de diente de león y acedera; también en el jenjibre y el centeno.

Vitamina C
Interviene en la formación de colágeno (proteína de epitelios y endotelios), estimula la absorción del hierro y el calcio, metaboliza algunos aminoácidos, contribuye con la cicatrización y la reducción del colesterol y refuerza el sistema inmunológico.
Está presente en los cítricos, el melón, frutillas, manzanas, tomates, coliflor, brócoli, berros y verduras de hoja verde, ajos, cebollas, pimientos rojos, nabos, alfalfa, caléndula, perejil y pimienta de cayena.

Vitamina D
Incrementa la cantidad de calcio en la sangre por lo que fortalece huesos y dientes y previene el raquitismo (la falta de vitamina D produce esa enfermedad, muy común en los niños hace unos siglos). Entre el nacimiento y la madurez, la ingestión de 400 U.I. diarias de vitamina D resultan suficientes.
Se encuentra en la leche, la yema de huevo, el aceite de hígado de bacalao, y en manzanas, berros, alfalfa, fenogreco, atún, salmón, arenques y sardinas.

Vitamina K
Esencial para la coagulación de la sangre y para prevenir hemorragias internas. Se encuentra en mayor cantidad en el hígado de cerdo, el aceite de hígado de pescado, soja (brotes de soja, porotos de soja), coliflor, verduras de hojas verdes, alfalfa y ajo.

Vitamina E
Protege estructuras celulares e intracelulares, retarda el envejecimiento, aporta energía y resguarda los pulmones. Presente en aceites vegetales, huevos, alfalfa, caléndula, menta, manzanas, perejil, centeno, germen de trigo, trigo integral, porotos de soja, repollitos de Bruselas, brócoli y verduras de hoja.

Vitamina F
Beneficia la piel, el cabello y resguarda las funciones cardíacas. Se encuentra en los porotos de soja, el girasol, los aceites vegetales, el ajo y la palta.

Vitamina P
Beneficia el sistema inmunológico. Presente en duraznos, cerezas, trigo sarraceno y cítricos.

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